La Estancia Yucat, administrada por los padres Mercedarios, estará presente en la exposición rural con alternativas de economía social
El padre Carlos Diez y el presidente del Ateneo, Jonathan Peralta, en la rueda de prensa de ayer
Los organizadores de la muestra agropecuaria “La Rural 2017”, que se realizará desde el 15 al 18 de junio en Villa María, anunciaron a la Estancia Yucat como una de las atracciones principales que tendrá el predio.
Carlos Diez, sacerdote mercedario y administrador de la estancia, aseguró que pese a “trabajar con muy bajo perfil” entendieron que “era importante dar a conocer lo que se hace y brindar apoyo a la nueva iniciativa”.
En la misma, línea señaló que uno de los motivos que lo impulsaron a participar en la expo fue “la activa participación de jóvenes” -Ateneo Sociedad Rural Villa María- en la organización de “La Rural 2017”.
Como adelanto de lo que se verá, el padre Diez dijo que se mostrará en la exposición el tambo caprino con 420 cabras, considerado el más grande de Córdoba y uno de los más importantes del país. Sobre el proyecto contó que se inició como una respuesta social para cubrir la necesidad alimenticia de los niños que no toleran el consumo de leche vacuna.
“Además, vamos a llevar los animales, especialmente los cabritos, que son muy pequeños y representan una atracción para los niños”, explicó el sacerdote. Asimismo, agregó que “se realizarán tareas de ordeñe y le agregarán todo lo que se hace en la estancia, como artesanías en alimentos, lanas y cueros”. Como parte de la propuesta de llevar “el campo a la ciudad”, que propone “La Rural 2017”, Yucat fabricará escabeches, panes, mermeladas y quesos saborizados de vaca, de cabra y de ovejas. “También vamos a trasladar algunas piezas del museo y de las dos capillas con que cuenta la estancia”, compartió el sacerdote en relación a su atractivo aporte histórico.
Un lugar para vivir y trabajar
La Estancia Yucat está ubicada a 31 kilómetros de Villa María y a 13 kilómetros de Tío Pujio. Tiene una extensión superior a 20 mil hectáreas y pertenece a la Orden de la Merced. En este lugar viven 60 familias, algunas desde hace más de un siglo, lo que constituye la cuarta generación allí. Desde su inicio, la estancia defiende un modo de producción diferente: “Queremos contar que aquí los inquilinos no son clientes”, dijo Diez, mientras detalló cómo alquilan sus parcelas: “Los alquileres no se perciben en moneda corriente, sino en producción, ya sea granos, leche, carne, porque para nosotros el inquilino no es un cliente, sino un productor al que queremos fuerte en lo humano y lo económico para que pueda continuar invirtiendo en el campo”, sintetizó.
La Rural avanza
En relación a los preparativos para la nueva exposición que lleva adelante la Sociedad Rural, Jonathan Peralta, presidente del Ateneo de la Sociedad Rural Villa María, explicó que “todo está en marcha” y destacó el interés creciente por la adquisición de los stands comerciales. En este sentido, Peralta aseguró estar palpando “la sensación que la región quiere una muestra que la haga sentir orgullosa ante la provincia y el país como un verdadero motor productivo”.
https://estanciayucat.org.ar/wp-content/uploads/2017/05/18738397_1229411743834953_5985397435652337408_o.jpg1018720Adriana Inés Córdoba Martínhttps://estanciayucat.org.ar/wp-content/uploads/2018/05/Nuevo-Logo-Estancia-YUCAT-1-300x163.pngAdriana Inés Córdoba Martín2017-05-30 15:02:152017-05-30 15:02:15Yucat presentará su programa de economía social en La Rural 2017
El sacerdote Carlos Diez valorizó que son unos 50 los productores que le alquilan tierras a Estancia Yucat. En algunos casos vienen de generación en generación. La más joven de los inquilinos tiene menos de 30 años y es una mujer.
La Estancia de Yucat presentará su tambo caprino en la edición de La Rural 2017.
La novedad la brindó su administrador, el sacerdote Carlos Diez, en el marco de una conferencia de prensa donde los organizadores de la muestra (Ateneo Joven de la Sociedad Rural) confirmaron que la exposición ya tiene un 40 por ciento de stands comercializados además de convocar a todos los estudiantes de tercer grado de la primaria y quinto de la secundaria a recorrerla entre el 13 al 17 de junio venidero.
Diez precisó que Estancia Yucat tendrá un stand donde se exhibirá toda la potencialidad del establecimiento de la orden de los Padres Mercedarios. Se mostrará el tambo caprino de más de 450 ejemplares (el más grande de Córdoba), fabricación de quesos hasta artesanías además del cuidado del medio ambiente en los montes con ejemplares autóctonos y ganado y la actividad turística en el casco histórico de este campo de 26 mil hectáreas.
El religioso, en declaraciones a Villa María Ya!, se mostró optimista en cuanto al éxito de La Rural 2017 ocasión en donde rescató que esta exposición posibilitará conocer más a la estancia.
Carlos Diez dedicó parte de su exposición al tambo caprino, de 450 ejemplares que origina un tambo con cada vez mayor producción de leche la que no sólo es utilizada por la industria de la alimentación, la elaboración de quesos sino, en la farmacéutica para generar el alimento a los bebés y niños que no pueden consumir leche de ganado vacuno.
«Y yo juro que siempre tendrás un lugar junto a mi corazón, y carne e hidromiel en mi mesa; y que no requeriré de ti ningún acto que pueda causarte deshonor». Así acepta Sansa, hija de Eddard Stark, Señor de Invernalia, el ofrecimiento de lealtad que segundos antes le hiciera Briennede, la aguerrida luchadora, en la famosa serie Game of Thrones. Esta fórmula, tomada de los libros de Georges R.R. Martin, elige sus sustantivos a conciencia. El corazón representa el espíritu, los lazos irrompibles; la carne es el sustento de la vida. Y la hidromiel, símbolo de festejo, alegría y descanso.
Con más de 8000 años de historia, poderosa durante la Edad Media nórdica -con los vikingos como sus feroces embajadores-, eclipsada luego por la cerveza y el vino, hoy la hidromiel vuelve a ser foco de atención, elegida como tendencia en 2016 por la influyente The Drinks Business, y con un crecimiento de 42% en un sólo año, según datos de la American Mead Makers Association.
Además, cada día se dan a conocer nuevas hidromieles nacidas de productores artesanales en todo el planeta. La causa, coinciden muchos de sus elaboradores y críticos, es la revisión pop que se vive en el mundo actual sobre la historia y las estéticas medievales, fortalecidas gracias a la mencionada serie Games of Thrones, pero también por Vikings, Robin Hood (en la versión dirigida por Ridley Scott, el fraile Tuck preparaba su propia hidromiel), El Señor de los Anillos, Beowulf y la saga de Harry Potter. «Nosotros arrancamos hace cinco años, motivados por estudios de historia y por afinidad personal con lo que es la cultura del medioevo», cuenta Julio Tripel, creador de la marca Trippelheim, muy pedida en Burgo del Sur, el enorme festival recreacionista que se realiza dos veces al año en Barracas, donde se festeja la cultura medieval a través de la esgrima, arquería, música, vestimenta, mercado de productos y gastronomía al tono. «Empecé leyendo en Internet, pero la verdad es que mucho de lo que se ve, no sirve para nada. Fue un proceso de prueba y error. Hoy, con miel proveniente de Mendoza, elaboramos distintos tipos de hidromiel, desde la clásica a la melomel (con agregado de frutas) o la metheglin, categoría de hidromieles especiadas. Y la que más vendo es la que suma manzana», cuenta este pequeño pero reconocido elaborador que produce unos 800 litros anuales.
País de miel
La Argentina es uno de los principales productores de miel a nivel mundial, de la que exporta un 95 por ciento, por lo que no extraña que organismos del gobierno y académicos vean la hidromiel como una posibilidad cierta de sumarle valor agregado a una producción primaria.
Por ejemplo, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que con Olga Apablaza (analista técnico del organismo en Neuquén) a la cabeza, trabaja desde hace años en fortalecer el sector con catas comparadas, difusión en ferias, capacitaciones técnicas y estudios estadísticos. «Es una producción muy incipiente, pero en crecimiento», asegura Diego Ugalde, responsable del Programa ApiTEC del INTI. «Desde el Instituto identificamos el proceso de elaboración y los baches de insumos y equipamientos, contactamos a los elaboradores y difundimos la bebida en escenarios particulares, usualmente donde se degusta cervezas y vinos. Buscamos que mejore a la par de su difusión y consumo. No tendría sentido generar más productores, sino hay quién la beba. Es un plan que demandará tiempo, pero que está en marcha».
Mediante la página de Facebook Hidromieles Argentinas, creada por Olga junto a Diego Calderón (del Ministerio de Agroindustria), se realizó un mapeo de las hidromieles, contabilizando más de 35 elaboradores en todo el país, con producciones que van de los cientos de litros a más de 10.000 litros al año. Según explica Calderón, «las hidromieles en Argentina se elaboran hace muchos años, en muchos casos, promovido por los propios apicultores cuando caía el precio de la miel en el nivel mundial, y dejaban de hacerlo cuando el valor se recuperaba. Nosotros estamos trabajando, junto al INTI y otras instituciones, como la UBA y técnicos privados, para fortalecer y ayudar a los productores en mejorar la calidad. Es importante trabajar con gente que sepa del tema, con enólogos, con sommeliers. Hay una sommelier argentina especializada en hidromieles, Celina Pennisi, una precursora que es una referencia en el mundo y que participó de algunas catas. Cuando hablás de bebidas tradicionales como esta, muchos productores mantienen recetas heredadas de sus abuelos o familiares, que les gustan a ellos, pero que en realidad no son buenos productos. Pero con las catas, con lo que hace el INTI e incluso con lograr que se conozcan los productores entre sí y prueben entre ellos lo que hacen, la calidad mejora. Hoy ya se pueden encontrar algunas hidromieles realmente excelentes.»
La aparente simpleza de la fórmula de la hidromiel, implícita en su nombre (agua, miel, levaduras seleccionadas), esconde detrás una gran complejidad y diversidad. Por un lado, así como existen los varietales y los terruños en el vino, en este caso está la flora de cada región, que incorporará sabores, aromas y colores distintos. Por el otro, la relación de cantidad entre miel y agua utilizadas puede generar desde hidromieles ligeras como una cerveza a otras con el volumen y alcohol de un vino. Además, es posible saborizarlas, con hierbas, fermentarlas con frutas (por ejemplo, si es con manzana, suele llamarse Cyser; si es con uvas, Pyment). Se elaboran a veces al estilo de un espumante, en otras se gasifican de manera artificial y la mayoría se deja como vino tranquilo. Pueden también ser desde dulces y empalagosas, ideales para acompañar un postre, hasta secas y refrescantes, para un aperitivo.
«Empecé hace más de 15 años, con una damajuana en mi casa. Era plena crisis de la Argentina, me había quedado sin trabajo, y mi cuñado, químico de profesión y de alma, sabía hacer hidromiel, ya que sus abuelos la elaboraban en Polonia. Así que le pedí ayuda y comencé a producirla. Hoy elaboramos 10.000 litros por año, divididos en cinco estilos: seca, dulce, especiada, demisec y una a la que le sumamos grapa», enumera Sylvia Cohan, fundadora de Del Viejo San Marcos. «Lo hacemos en San Marcos Sierra, capital provincial de la miel. En mi caso intento usar mieles oscuras y rojizas, de mistol, a veces de algarrobo, y usualmente alcanzamos los 14° de alcohol, aunque hemos llegado a tener ediciones de 16° y 17°. A la hora de comparar, diría que la versión seca es como un buen jerez y la dulce como un oporto», dice.
Las distintas posibilidades que ofrece su producción hace que cada elaborador tenga miradas diversas sobre el futuro de esta bebida y del lugar que debería ocupar en mercado local. Para algunos, es para beber cada tanto, como un capricho, o en exclusiva, como parte del recreacionismo histórico medieval. En cambio, están los que aseguran que tiene las mismas posibilidades que un buen vino o una sidra. Un buen ejemplo es Gabriel Vivanco, ingeniero agrónomo mendocino con amplia experiencia en bodegas que este mes está lanzando al mercado su marca Blumbeÿ. «No me gusta la palabra hidromiel para identificar el producto, es como decir jugo de manzana a la sidra. Cuando mencionás la palabra miel, muchos consumidores ya imaginan algo dulce, denso, un postre. Por eso, en mi caso, prefiero hablar del néctar como materia prima, que a fin de cuentas es la base que usan las abejas para producir la miel. Blumbeÿ es muy fresco, fácil de beber, más relacionado a un sauvignon blanc o un chenin que con la idea general que muchos tienen de la hidromiel». Por caso, el reconocido chef Gonzalo Aramburu eligió botellas de Blumbeÿ para maridar algunos de los pasos de su menú. Hoy, además, está desarrollando líneas pensadas específicamente para coctelería, con levaduras que logran más intensidad y alcohol. «Es interesante, porque para elaborar cualquier bebida, tenés que modificar el ambiente, plantando vides, cereales, o papas para un vodka. Acá, en cambio, dejás el paisaje tal como es. No se trata de generar, como suele decirse, el menor impacto negativo, sino incluso de hacer un impacto positivo en el paisaje», observa.
Otro emprendimiento que sobresale por su originalidad y profesionalidad es el que dirige Juan Pablo Bertello, en Villa María, Córdoba, con su fábrica El Vergel, donde elabora deliciosas hidromieles espumantes a pedido de terceros (una de las marcas es Colmenares, de Estancia Yucat). «Uso el método champenoise, de segunda fermentación en botella, el mismo que utilizan los mejores espumantes», explica este ingeniero químico y enólogo que además elabora una cerveza artesanal. «La hidromiel es un producto muy noble, que todavía tiene mucho camino para crecer. A mí me gusta trabajar con mieles de pradera, que son claras y que logran hidromieles suaves y sutiles, que compararía con un riesling. No tengo duda de que con una buena hidromiel seca se puede acompañar perfectamente una comida. Y le tengo fe a que crezca, puede competir en el mismo tablero que un vino o una sidra».
¡Skål!, brindaban con hidromiel los vikingos, levantando los cuernos que oficiaban de vasos (dicen que, a veces, estos cuernos eran suplantados por los cráneos de sus enemigos). Los tiempos, por suerte, cambian, pero la hidromiel sigue entre nosotros.
https://estanciayucat.org.ar/wp-content/uploads/2018/05/Nuevo-Logo-Estancia-YUCAT-1-300x163.png00Adriana Inés Córdoba Martínhttps://estanciayucat.org.ar/wp-content/uploads/2018/05/Nuevo-Logo-Estancia-YUCAT-1-300x163.pngAdriana Inés Córdoba Martín2017-03-30 15:31:362017-03-30 15:31:36Hidromiel, de la serie taquillera a la mesa
El régimen de tenencia de la tierra, entre los diferenciales.
La ganadería es un eslabón fuerte dentro de Yucat, con un ciclo completo y venta de reproductores.
Quizá en el año 1700, cuando donó las tierras a la Orden de la Merced, López Fiusa no se imaginó que las 21 mil hectáreas divididas por el río Ctalamochita se iban a convertir en productoras de alimentos a gran escala. Sí, tal vez, imaginó que con su gesto altruista iba a permitir el desarrollo del ser humano, más allá de lo económico, un objetivo que el establecimiento próximo a Villa María tiene como premisa fundamental.
Con más de 300 años bajo la órbita de la orden religiosa de los mercedarios, con excepción del período de exclaustración dispuesta por Bernardino Rivadavia, estancia Yucat ha buscado tener un fin social y productivo. Actualmente, y ya con más de 50 años de administración por parte de la Orden de la Merced, el establecimiento desarrolla un modelo agropecuario en el que la elección de las actividades, su organización interna y el destino de los producido están ligados a los fines institucionales y evangélicos.
Estancia Yucat es, hasta donde conoce el Fray Carlos María Diez –el actual administrador desde 2004– el predio de mayor tamaño en manos de religiosos. Sus 20.600 hectáreas están divididas en dos sistemas productivos y de tenencia de la tierra. Un total de 5.500 hectáreas están en producción bajo la administración directa de la Orden, mientras que el resto –15.100 hectáreas– está arrendado a 70 productores, en unidades económicas que no superan en promedio las 220 hectáreas.
“La estancia tiene que ser una usina cultural; el monocultivo ha arrasado con la diversidad productiva y pretendemos que el establecimiento sea una escuela de productores. Queremos mostrar en la práctica otra visión, que pretendemos que sea una expresión de la Doctrina Social de la Iglesia, fundada en la inversión en capital humano”, aseguró a La Voz del Campo el padre Diez, durante una recorrida para conocer detalles del sistema.
Abanico productivo
Con una canasta que incluye 1.500 hectáreas dedicadas a la agricultura extensiva, 2.500 a la ganadería y otras 100 a producciones con certificación (hay otras 1.200 hectáreas con monte, caminos y puestos), en la estancia trabajan 70 personas en forma permanente. A ellos se suman otros 30 pequeños cuentapropistas de la zona.
La diversificación de las producciones –que también incluyen tres tambos de bovinos, uno de cabras, ganadería, producción de cerdos, ovinos, equinos, apicultura y producciones artesanales– permite conformar una red social de 100 personas, mucho mayor que si el establecimiento solo fuera destinado a la producción agrícola.
Más allá del bien social que persigue la Orden de la Merced en la administración de Yucat, su meta es también que las producciones sean rentables. “En la parte de estancia, la totalidad de la ganancia se reinvierte. Logramos el autosostenimiento, que no era así en otros años”, explicó el sacerdote.
Leche rentable
Con la producción de grano exhibiendo números muy debilitados y con la lechería vacuna al límite de la flotación, el tambo de cabra es “la niña bonita”, según la valorización realizada por el administrador.
“Es lo que más renta por hectárea ofrece. Vendemos el litro de leche a 10 pesos, más de tres veces que el de la leche vacuna”, comparó el religioso. Sobre 20 hectáreas, la producción de leche de cabra es de 600 litros por día, lo que representa una facturación de seis mil pesos por jornada. Para obtener ese mismo ingreso con el tambo bovino se deben producir más dos mil litros diarios. “Generamos en 20 hectáreas la misma mano de obra que un tambo bovino en 200 hectáreas”, ejemplificó Diez.
Rodeo caprino
El rodeo caprino de la raza suiza Saanen está integrado por 450 madres que producen alrededor de 120 mil litros al año. El destino de la producción son cuatro bocas de expendio: Funesil (Escuela Integral de Lechería de Villa María), la línea de quesos premium La Boheme, de la cooperativa Arroyo Cabral, y dos industriales de Córdoba y de Almafuerte.
La lechería bovina está representada en Yucat por tres tambos con 750 vacas en ordeñe. Además de la producción de leche, la unidad hace la cría de los terneros y la recría de los novillos y vaquillonas. Sus resultados son la producción de 17.800 litros de leche diarios y la venta de 400 novillos por año. “No estamos en la punta del viento con la tecnología en el tambo, aunque no estamos cerrados a ella. Hacemos una producción a campo, sin intensificación, que apunta a la genética”, destacó Diez. Un plantel de seis toros de pedigrí Holando Argentino proporciona la venta de entre 15 y 20 toros por año, a partir de su propia selección.
Rotación
Una rotación que incluye soja, trigo/soja de segunda, maíz y sorgo, es el modelo agrícola en Yucat. Bajo este esquema, la soja aporta alrededor de tres mil toneladas por campaña y el maíz otras 2.500. “Hemos bajado la superficie de maíz. Si bien usamos parte para autoconsumo, lo que vendemos está afectado por los costos de la trilla y el flete”, admitió Diez. Según los números del administrador, el rinde de indiferencia de una hectárea de soja en la zona es de 26 quintales, sin considerar el alquiler. “Hay que producir arriba de 35 quintales, cuando el promedio es 25 quintales”, comparó. La lechería es otra de las producciones que tienen los números al límite. Por debajo de los 2,70 pesos por litro, el negocio también comienza a hacer agua.
Ciclo completo
La ganadería en estancia Yucat es de ciclo completo. Un plantel de 1.500 madres de las razas Angus y Polled Hereford produce alrededor de 1.300 novillos por año. “El animal se desteta entre los tres y cinco meses y después pasa a corrales para su terminación”, explicó el padre Carlos Diez, administrador del establecimiento. El plan de reproducción incluye la inseminación de las vaquillonas; el resto es servicio a campo. La estancia también vende sus toros seleccionados.
https://estanciayucat.org.ar/wp-content/uploads/2018/05/Nuevo-Logo-Estancia-YUCAT-1-300x163.png00Adriana Inés Córdoba Martínhttps://estanciayucat.org.ar/wp-content/uploads/2018/05/Nuevo-Logo-Estancia-YUCAT-1-300x163.pngAdriana Inés Córdoba Martín2017-01-09 15:09:082017-03-10 22:13:39En la estancia Yucat, el modelo de producción se basa en el Evangelio
De enero a diciembre del año pasado, la Planta Piloto de lácteos procesó 1.420.000 litros de leche derivados a diferentes productos que son destinados a la venta en el Centro Lácteo o bien a distribuidores de distintos puntos del país
De enero a diciembre del año pasado, la Planta Piloto de lácteos procesó 1.420.000 litros de leche derivados a diferentes productos que son destinados a la venta en el Centro Lácteo o bien a distribuidores de distintos puntos del país.
La procedencia de la leche ha sido de: Tambo “Don Guillermo”, Campo Yucat perteneciente a la Orden de la Merced y de la Litiniense. Con dicha materia prima se elaboraron principalmente los siguientes productos: Queso: 116.023 kg., 80% del cual corresponde a la variedad Tybo Leche en sachet entera y descremada, 88.000 lts
Esta producción supera en un 40% a la del 2011. Además se realizaron, en una menor proporción, yogures, helados y dulce de leche.
Leche de cabra
También durante el 2012 se trabajaron en la Planta Piloto de la escuela 50.419 litros de leche de cabra destinados fundamentalmente a la elaboración de queso tipo Chevrottin.
Cabe recordar que en el año 2006 se firma un acuerdo entre la Funesil y la Orden de la Merced mediante el cual, la leche de cabra que se obtiene del tambo que posee la entidad religiosa es procesada en la planta Piloto de la escuela para la elaboración de quesos y dulce de leche de cabra.
Fue el inicio de un trabajo conjunto en el que se plantea a futuro, poner en marcha propuestas de inclusión social, generando alternativas laborales, la promoción de microemprendimientos, la producción de alimentos especiales a bajo costo, el desarrollo tecnológico, la educación y el destino solidario de las utilidades.
https://estanciayucat.org.ar/wp-content/uploads/2013/11/2012-05-11-968.jpg449800Adriana Inés Córdoba Martínhttps://estanciayucat.org.ar/wp-content/uploads/2018/05/Nuevo-Logo-Estancia-YUCAT-1-300x163.pngAdriana Inés Córdoba Martín2013-11-05 10:44:252014-06-01 17:19:55Trabajo conjunto con E.S.I.L. y nuestra leche de cabra y bovina.
El queso de cabra de la Escuela Superior Integral de Lechería que obtuvo la medalla de Plata en la Mercoláctea, es fruto de un proyecto integral con la Orden de la Merced.
La producción de miel de la Estancia tiene como origen colmenas propias y de terceros (por derecho de uso del campo), se envasa en potes de PVC de ½, 1 y 2 kg. cuyo destino es el consumo interno, institucional y venta como producto artesanal. El excedente se vende a granel.